Vivimos en un mundo que a ratos parece ininteligible. Desde los conflictos globales en Medio Oriente hasta las tragedias que golpean nuestra propia realidad nacional, como el doloroso evento ocurrido recientemente en un colegio de Calama. Ante estos hechos, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Cómo alguien puede llegar a creer que hacer daño es una solución?
Es fundamental comprender que el mal no suele ser un acto aislado de la nada; muchas veces nace de la frustración, el sentimiento de soledad o un dolor no gestionado. Sin embargo, el verdadero desafío no reside en el sentimiento, sino en la decisión.
La figura histórica de la paz En esta Semana Santa, centramos la mirada en Jesús. Más allá de las creencias personales, Jesús es un sujeto histórico cuya respuesta ante la injusticia y el abandono cambió el curso de la historia. Pudiendo responder con violencia, eligió la mansedumbre. No eliminó al otro, no se defendió destruyendo. Como ser humano —que sintió miedo, hambre y cansancio— nos demostró que existe un camino alternativo a la respuesta impulsiva.
¿Qué camino tomamos nosotros? La violencia siempre se presenta como una salida rápida. Promete justicia inmediata o el desahogo de la rabia. Es fácil caer en “pequeñas violencias”: la burla, la palabra que hiere o el daño justificado porque “el otro empezó”. Sin darnos cuenta, validamos una lógica de destrucción.
Esta semana es una invitación para toda nuestra comunidad, creyentes y no creyentes, a mirar cómo respondemos frente al conflicto. La invitación es a construir desde la conciencia: no es lo que sentimos lo que define quiénes somos, sino lo que decidimos hacer con eso.
Actividad de Reflexión: “Decisiones en cadena” Invitamos a nuestras familias y alumnos a realizar este breve ejercicio de 10 minutos:
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Situación: Alguien te humilla frente a otros (en la sala o redes sociales).
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El análisis:
¿Cuál sería tu reacción inmediata?
¿Qué consecuencias traería esa reacción?
¿Qué alternativa distinta y más consciente podrías tomar?
Que esta Semana Santa sea, ante todo, un espacio para elegir la paz.