Una jornada donde la reflexión y el encuentro transformaron el día a día de nuestros alumnos fuera de la sala de clases.
El ritmo del año escolar suele ser vertiginoso. Entre evaluaciones, proyectos y la rutina diaria, se vuelve indispensable generar espacios de detención. Con este propósito, durante la penúltima semana de mayo, se llevaron a cabo nuestros tradicionales Retiros Espirituales, una instancia donde los alumnos dejaron de lado las materias académicas para mirar hacia el interior.
Más allá de la sala de clases: Un espacio de encuentro
La jornada estuvo diseñada para ofrecer a los estudiantes un ambiente de paz y confianza. A través de dinámicas grupales, momentos de silencio individual y conversatorios guiados, los jóvenes pudieron reflexionar sobre sus metas personales, sus relaciones con el entorno y su crecimiento espiritual.
Este tipo de actividades no busca ser un quiebre en el calendario, sino un pilar fundamental de nuestro proyecto educativo. Entendemos que la excelencia no solo se mide en el rendimiento académico, sino en la capacidad de formar personas conscientes, empáticas y con un sólido mundo interior.
“El retiro me ayudó a entender que todos mis compañeros están viviendo procesos similares y que no estamos solos en esto”, compartió uno de los alumnos participantes al finalizar la jornada.
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Uno de los puntos más altos de la actividad fue la disposición de los estudiantes para escuchar activamente a sus pares. En un mundo hiper-conectado digitalmente, el retiro se transformó en un oasis de conexión real, donde la palabra y la empatía fueron los protagonistas.
Agradecemos de corazón al equipo de pastoral, a los profesores acompañantes y, por sobre todo, a nuestros alumnos, quienes demostraron una madurez y un respeto ejemplares durante toda la jornada. Seguimos caminando juntos, construyendo comunidad y cultivando el alma.